La historia de una mujer que encontró en el bienestar una forma de hacer aquello que siempre quiso: ayudar a los demás.
Antes de existir Milamores, Susana Castaño ya había crecido rodeada de una manera diferente de entender la salud.
Hija de la Dra. Luz Ángela Carvajal, pionera de la medicina bioenergética en Latinoamérica, Susana creció en un hogar donde cuidar el cuerpo era parte de la vida cotidiana y donde la naturaleza siempre tuvo un lugar especial. Desde pequeña aprendió que el bienestar podía abordarse de muchas maneras y que escuchar al cuerpo era también una forma de cuidarlo.
Pero su historia no comenzó en el mundo del bienestar.

Desde muy joven, Susana tuvo claro que quería ayudar a las personas. Por eso eligió estudiar Derecho, inspirada también por su abuelo paterno, un hombre que entendía su profesión como una manera de servir a quienes lo necesitaban.
Después de un año descubrió que el Derecho no era su lugar y tomó otro camino: el Diseño de Espacios. En ese momento no podía imaginarlo, pero aquella decisión también terminaría siendo parte de la historia de Milamores.
Su sensibilidad por la estética, los espacios y los detalles se convertiría años después en una de las cosas que llevaría a la construcción de la marca.
Y así, casi sin darse cuenta, cada camino que parecía alejarla de su propósito la estaba acercando a él.
Cuando nació Milamores, Susana encontró finalmente un lugar donde todas esas partes de su historia podían encontrarse: su relación con el bienestar, su curiosidad por la naturaleza, su sensibilidad por la belleza y, sobre todo, su deseo de ayudar a las personas.
Pero su trabajo en Milamores va mucho más allá de crear productos.
Susana es quien está detrás de muchos de los detalles que hacen que una idea se convierta en una experiencia: la selección de ingredientes y proveedores, la calidad, el concepto de los productos, las operaciones y parte de la construcción de la experiencia de marca.
Es también quien suele mirar dos veces, hacer una pregunta más y detenerse en ese pequeño detalle que podría pasar desapercibido para alguien más.
Porque para ella, todo en Milamores debe tener intención.

Desde aquello que contiene cada producto hasta la forma en que se presenta y la sensación que deja cuando llega a las manos de una mujer.
Para Susana, el bienestar es armonía: ese estado en el que cuerpo, mente y emociones encuentran equilibrio y podemos vivir y disfrutar sin resistencia.
Quizás esa manera de entender el bienestar sea una de las cosas que más profundamente ha llevado a Milamores.
La convicción de que cuidar también está en los detalles. Que la belleza puede ser parte de una experiencia de bienestar. Que el conocimiento puede convivir con la sensibilidad. Y que, detrás de cada producto, siempre debe haber una intención genuina de hacerle bien a alguien.

Quizás por eso, cuando Susana mira hacia atrás, todo parece tener sentido: El deseo de ayudar que tuvo desde niña. La visión de salud con la que creció. El camino inesperado por el Diseño. Y finalmente, Milamores.
Y es que la vida no siempre nos lleva directamente hacia donde queremos ir. Nos lleva por todos los lugares que necesitamos conocer para convertirnos en quienes estamos destinados a ser.